1El karts de Cabárceno, en el macizo de Peñacabarga, Sierra de la Gándara, Cantabria, ha sido explotado desde los tiempos de los romanos, especialmente en su ladera sur, generándose un rasgo paisajístico singular: las agujas kársticas que aparecieron según se explotaban las arcillas que las cubrían.

El hombre indígena del paleolítico vivió de forma natural en estas tierras que acabaron siendo invadidas por extranjeros. Ricos yacimientos de hierro atrajeron a los romanos, lo que hizo que Cabárceno fuera durante mucho tiempo una mina al aire libre, y la actividad minera ha forjado su actual configuración. Durante el imperio romano las minas de hierro de Cabárceno fueron muy importantes y posiblemente dieron lugar a algunas ferrerías rudimentarias.

En la Edad Media en Cantabria florecieron las ferrerías hidráulicas que aprovechaban por un lado los minerales de hierro que se encontraban en la superficie, con los enormes bosques y la fuerza del agua.

En la Edad Moderna, la calidad de su hierro y la facilidad para su explotación propició la instauración de numerosas compañías, las ferrerías y además las fábricas de cañones de Liérganes y La Cavada proporcionaron estas armas a la marina española.

El hierro de Cabárceno fue extraido de su subsuelo hasta el año 1989, concluyendo la historia de la ya poco rentable mina de hierro, para posteriormente, el Gobierno de Cantabria transformarlo en un zoo al aire libre denominado Parque de la Naturaleza de Cabárceno, de gran éxito turístico. Todos los trabajadores de la mina, tras el acuerdo alcanzado con la diputación Regional de Cantabria, se incorporaron como empleados del nuevo parque de la naturaleza.

3Hoy, los antiguos caminos mineros, convenientemente asfaltados, constituyen una red de 27 kilómetros por los que los visitantes pueden desplazarse cómodamente en automóvil o bicicleta. Naturalmente, también hay senderos de tierra para los caminantes que prefieran contemplar más de cerca este paisaje kárstico.

El resultado que contemplan los visitantes es el fruto de la regeneración de un paisaje profundamente degradado por miles de años de actividad minera.

Los terrenos en los que se asienta el parque, fragmentados desde épocas remotas, han propiciado la aparición de numerosas cuevas. Las 750 hectáreas del parque natural de la sierra de Peña Cabarga, albergan en semilibertad a más de 50 especies de animales en peligro de extinción, además de las innumerables especies autóctonas.

El parque fue inaugurado en junio de 1990. El trabajo de recuperación de los terrrenos se inició en 1989 y, para ello fue necesario remover cientos de metros cúbicos de tierra, cerrar simas de 40 metros de profundidad que habían sido horadadas por la minería, recuperar calzadas medievales y aún romanas, adaptar caminos de interés naturalístico, construir cabañas y guaridas para los animales, sembrar gramíneas, repoblar forestalmente y construir decenas de kilómetros de carreteras interiores por los que hoy disfrutar de sus habitantes definitivos: los animales.

Bibliografía y Fotografía

  • Fundación Cultural Eusebio Gómez y Justina Berdía: Fundego – www.fundego.com
  • Fotografías de Eugenio Alonso Cuco, colección particular

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