La calle La Arrabal es de las más antiguas de la ciudad, en sus orígenes fue barrio de pescadores, en los bajos de las viviendas existían las llamadas bodegas donde guardaban todos los utensilios de pesca, también había tabernas muy estrechas y profundas donde se comercializaban distintos productos.

Fue y es una calle con olor a pan y a café gracias a la Panera la cual es de obligado paso en navidad por sus famosas tostadas y a la cafetería Ibiza que dicen que pone los cafés más ricos de la ciudad, son dos de los comercios más antiguos, que junto a la churrería que entonces existía daban un perfume encantador e inigualable a la zona.

Conviven varios comercios pequeños y estrechos de tipo dispar, lo mismo tenemos La Casa del Bacalao de 1915 como la cafetería de la esquina totalmente vanguardista, tenemos la peluquería de Lucana Giova, La Vinoteca, Trenti que reparan calzado al instante desde hace muchos años, Cafetería Arrabal 11 que con sus novedosos pinchos y su terraza dan una chispa de vida a esta calle sombría pero con gran encanto.

Los edificios también son dispares, ya que podemos observar el típico balcón de toda la vida con su tendal y sus macetas, o un nuevo bloque que intenta no desentonar pero claro está que es difícil.

Es imposible nombrar la cantidad de negocios que han pasado por esta calle y más ahora con la crisis, Pero sin duda os invito a que recorráis esta pequeña calle tan acogedora y singular.

Bibliografía y Fotografía

  • Fotografías de Eugenio Alonso Cuco, colección particular

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